miércoles, 22 de junio de 2011

8.

No sé lo que soy, no sé tampoco como describirme. Soy un simple cerebro que almacena recuerdos y pensamientos que cada día circulan dentro de mí, a punto de explotar. Una bomba nuclear. Nada más me importa que creer en todos los que quiero, y es cuando más dejo de creer en ellos. Por simples consecuencias, o simples caídas. Soy una guerra civil, lucho dentro de mí, por mí, e intento evitar dejar llevarme para intentar tener un intento de “vida normal”. Soy demasiadas cosas, un error ante todo, y siempre me da un ataque de ira al intentar creer que los demás son el error, y que eso no está en mí. Quisiera ser, más allá del error, una persona que puede perdonar y que puede respirar sin saber que un cuchillo está amenazando en su espalda…Pero, ¿eso es culpa mía, o de la sociedad que me rodea? Siempre estoy en disputa defendiendo todo lo que creo, pero ha llegado el día que no todo es lo que creo, si no lo que quiero. Y me deprimo al ver como intento tener todo, con egoísmo, pero no puedo. No tengo nada más, simplemente este intento de desfogo, y creer en mí, acarrear con mi vida, ya que lo último que llega es un fin trágico que debo alargarlo hasta la hora que me toque. No quiero creer más en nadie, no quiero creer que soy querido por personas que sin ser culpa de ellos, dude en sus palabras…Porque todos pecamos, y tengo la libertad de pecar por no creerme nada, ya que las palabras pueden sonar dulces, pero carece de melodía cuando no ves que nadie dará lo que te dicen. ¿Es simplemente la mía, una existencia más? Dudo de ello, en el fondo es tamos todos en este mundo para algo…Y yo no lo tengo. La amistad, el amor, la gente, esta ciudad, que está impregnada hasta el último segundo de mi respiración con hipocresía, mancha mis pensamientos poco a poco y todo se vuelve áspero…Si pudiera gritar con todas mis fuerzas algo de ayuda, lo haría, pero no me queda voz para seguir adelante, y mi orgullo defiende todo lo que he dicho hasta el final…Porque en alguna parte de este texto, sé que tengo un mínimo de razón. A si que…Recuerda: Aunque lo parezca, nadie está nunca en ti, siempre estamos solos cuando menos lo creemos...

1 comentario:

  1. Sobrevalorada hipocresía de una sociedad enferma, cuyos individuos pueden ser maravillosos en sí mismos. Entonces lo maravilloso se torna paradoja; vacilación, violenta incertidumbre, taquicardias sinfónicas y nauseas. No hay que buscar lo maravilloso, no porque no exista, sino de la misma manera no se busca una idea, la idea te encuentra a tí. Cuando damos con ello, lo normal es no reconocerlo.

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