miércoles, 22 de junio de 2011

5.

Lágrimas obstruidas, el espejo sigue roto, ahí, donde el reflejo no será desviado nunca más. Palabras encajadas, masticadas por mi mandíbula, pero dormidas en mi paladar. Sueños rotos, caídos en el alma, como ángeles que no pudieron tocar el cielo. Pensamientos que no fluyen, mi cerebro se durmió entre campos de algodón. El rocío está cautivado en el cristal, resbala y cae, lo noto en mi interior. Mis fuerzas no rompen el silencio, pero el lamento lo acuna entre sus brazos. El silencioso cambio de las estaciones, me invitan a no despertar. Caminos obstruidos, y pasos que no logro escuchar, floreces en mí.

Desiertas el alma, quimera de mis retazos. Fábula que da un final trágico, de muerte que agoniza mi ser. Hoy, mis dedos lloran con palabras que no tienen un desenlace. Epílogo destrozado por curiosos desdichados.

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