jueves, 29 de septiembre de 2011

17.

No hace falta que me busques mas, tu podrido aliento infecta cada parte de mi cerebro. Tallaré todas tus mentiras en cada uno de estos versos, pues este es el final de tu apogeo. Tu verdad es limitada y mi odio excesivo, no quiero beber más de tus miedos. Esto es un réquiem que compongo para ti, y todas estas palabras serán las notas compuestas. ¿Sigues buscándote a ti mismo? Solo estás perdiendo el poco tiempo que te queda. Tu violencia hace mi afecto, tu odio hace mi indiferencia. Nunca podrás entrar en mis temores, pues tu ser insignificante. Es solo una existencia que solo late porque Dios necesita un juguete al que martirizar. He vertido mis mil y una reflexiones en ti, y tu moneda de cambio es solo un estúpido conflicto que no tiene vertiente. Estás envenado por tu propio autoengaño, y tu propio veneno no sanará las pocas heridas que te queman. En tu pozo no hay fondo, solo ese alivio que crees que está ahí. Mil peldaños de escalera y en cada uno habrá billones de espinas. Sigues extasiado por tu victoria, que para mí ha sido una derrota.

2 comentarios:

  1. Me encanta! es una explosión de odio salpicando de letras el impoluto papel, bravo. Espero que si hay alguna herida abirta, cicatrize.

    ResponderEliminar
  2. No hay ninguna herida abierta, solo un chico con una pistola y ninguna bala. :P

    ResponderEliminar