Y todo se tornó del color inapropiado. De la sed a lo oscuro, de pagar a tus virtudes. Llorar los silencios de tus palabras es lo que me hace fuerte. Sonreír tu felicidad es lo que apaga mi vida. No hay perdón entre estos mares de discusión. No hay decisión en estos océanos de rotas promesas. Tus ojos, un fuego interno de mi corazón. Pero yo soy un vacio en ti, una marioneta sin hilos, sin sentimientos. Estas fisuras llegan a mis muñecas. Estas lágrimas no son tu agua. Vives de otro amor, renaces en otros brazos. Y yo simplemente caigo en un eterno sueño, duermo entre tumbas mientras la tierra seca embadurna mis oídos. No quiero escuchar, no quiero que la brisa traiga tus silbidos. El sol no quiere ponerse entre mis nubes, está escondido entre tanta tristeza. No hay mañana, no hay final.