jueves, 29 de septiembre de 2011

17.

No hace falta que me busques mas, tu podrido aliento infecta cada parte de mi cerebro. Tallaré todas tus mentiras en cada uno de estos versos, pues este es el final de tu apogeo. Tu verdad es limitada y mi odio excesivo, no quiero beber más de tus miedos. Esto es un réquiem que compongo para ti, y todas estas palabras serán las notas compuestas. ¿Sigues buscándote a ti mismo? Solo estás perdiendo el poco tiempo que te queda. Tu violencia hace mi afecto, tu odio hace mi indiferencia. Nunca podrás entrar en mis temores, pues tu ser insignificante. Es solo una existencia que solo late porque Dios necesita un juguete al que martirizar. He vertido mis mil y una reflexiones en ti, y tu moneda de cambio es solo un estúpido conflicto que no tiene vertiente. Estás envenado por tu propio autoengaño, y tu propio veneno no sanará las pocas heridas que te queman. En tu pozo no hay fondo, solo ese alivio que crees que está ahí. Mil peldaños de escalera y en cada uno habrá billones de espinas. Sigues extasiado por tu victoria, que para mí ha sido una derrota.

martes, 20 de septiembre de 2011

16.

Cada tarde contemplo la puesta de Sol y recojo la última pizca de calor del día para que mi corazón te la envíe.

Mi corazón se dispara.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

15.

Porque puedo ver todo lo que has perdido, quiero ver tus ganas de volar. Quiero vigilarte de cerca, agarrarte y esperar la vuelta a un hogar. ¿Serás la misma persona que en el pasado, donde estuviste divagando en la mente de mi presente? Quiero que cuentes el tiempo con tus dedos. Nada cambia en ti. Esta noche es el final, esta noche no hay vuelta atrás. La debilidad es vacía, la fuerza es el miedo de salvarme de ti mismo. Ese secreto que destroza mi cabeza, con la que compraré una verdad y venderé la mentira. Respira, esta noche moriré en ti. Adiós, adiós. Respira de nuevo. Mirando a través de los ventanales, encontraré otro beso que se perdió en tu boca. Palabras por las que sobrevivo. Todo estará bien, aunque esta ciudad esté olvidada en susurros y ceniza, al menos sigue saliendo el sol. Nunca es tarde para seguir viviendo, aunque sea en penumbra, en sombras de rabia y silenciadas por ahora.
Respira, adiós...